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Diez reglas para que sus hijos se desarrollen armoniosamente PDF Imprimir E-mail
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Artículo escrito por Claudia Bruscagin
Doctora en Psicología Clínica
Terapeuta Matrimonial y de Familia.
Publicado originalmente en la Primera Edición
de la Revista Rompiendo el Silencio
Lima - Perú
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¿Cómo desarrollar a su hijo, de manera positiva, para que llegue a ser un adulto sano y exitoso en la vida? ¡Quién diera que recibiésemos manuales de instrucciones cuando nacen nuestros hijos! Pero eso no sucede. Vivimos en una época en la que la mayor parte de los padres simplemente no sabe qué hacer con los hijos. En la era de la información, recibimos todo tipo de conocimiento informativo, pero poco conocimiento formativo. Esas informaciones vienen de las más diversas fuentes y, muchas veces, no están en sintonía con lo que es necesario para el buen desarrollo del niño.
Los padres cuyos progenitores fueron muy severos tratan de actuar de manera opuesta, permitiéndoles todo a los hijos. Otros entienden que, mientras los niños son pequeños, pueden dejar que hagan todo lo que quieran, creyendo que más tarde, al entrar en la escuela, aprenderán a comportarse (¡pobres profesores!). Algunos padres son demasiado severos: controlan todo y exigen solo lo perfecto. Después de todo, si los hijos quieren ser alguien en el futuro, tienen que ser simplemente los mejores.
 


 
Muchas cosas cambiaron
 
Actualmente, los niños son muy diferentes: aprenden cada vez más rápido, son más curiosos, hacen varias cosas al mismo tiempo. Como contrapartida, son más agitados, más desobedientes, más obstinados, como si ya hubiesen nacido así. Bien, si nacieron así, ¿no hay nada que podamos hacer? ¿Nos queda solo acostumbrarnos a la situación y aguantar las consecuencias?
 
Realmente, muchas cosas cambiaron en nuestra vida, desde hace un tiempo: televisión, computadora, Internet, teléfono celular, madres cada vez más absorbidas por el mercado laboral, ¡tantas transformaciones!
 
El hecho es que los padres de hoy no saben qué hacer con los hijos. Podemos hacer muchas críticas a la severidad, la rigidez, la falta de diálogo y la inflexibilidad de nuestros padres; pero nosotros, los hijos, sabíamos qué se esperaba de nosotros, cuáles eran las reglas de la casa, qué hacía cada uno y, principalmente, cuáles eran los valores que daban rumbo a nuestra vida.
 
Los padres de hoy están confusos y, muchas veces, quieren parecer modernos y liberales. Pero, en realidad, no saben en qué creen y no creen en lo que hacen. Los hijos, al darse cuenta de la inseguridad de los padres al tratar con ellos, también quedan inseguros, y provocan instintivamente situaciones que ponen a prueba lo que los padres piensan y aquello en lo que creen.
 
 
Desarrollo armonioso
 
No existe una manera absolutamente cierta de criar a los hijos o una cartilla de instrucciones para educarlos. El padre y la madre son diferentes. Aun habiendo recibido la misma formación y siendo hijos de los mismos padres, los hermanos se desarrollan de manera diferente. Tener hijos demanda tiempo y paciencia. Es fundamental que los padres sepan que en el ámbito de la familia es donde los hijos aprenden el sentido de pertenencia y la importancia de relacionarse bien con el prójimo. Los hijos necesitan padres (ninguna institución los sustituye) que les enseñen a vivir con madurez en la desafiante sociedad actual.
 
El período más importante para la formación de un niño va desde el nacimiento hasta los 6 años de edad, tiempo que debe (o debería) pasar casi exclusivamente con la familia.
¿Qué necesitan los niños para desarrollarse armoniosamente? Necesitan apoyo, cuidado y amor de la familia, de los vecinos y los amigos; necesitan sentir que son amados y saber que su valor es reconocido. Necesitan tener expectativas y límites claros, saber qué se espera de ellos. Eso comprende el uso constructivo del tiempo, con oportunidades enriquecedoras para crecer por medio de actividades creativas. En esas actividades, el niño precisa conocerse a sí mismo, desarrollar la conciencia social, el autocontrol, las habilidades sociales, la responsabilidad y la capacidad para tomar decisiones.
 

 
Reglas funda mentales
 
Parece mucho, ¿verdad? Vea a continuación qué es lo que necesita hacer para que eso funcione:
  1. Deje claro el tipo de educación que quiere darles a sus hijos. Es difícil encontrar un padre y una madre que piensen y actúen de manera idéntica. Por eso, es importante que lo que deseamos transmitir a los hijos represente un punto de encuentro, de convergencia de las ideas y los anhelos de ambos padres, y nunca de divergencia.
  2. La convergencia también debe ser la regla cuando el asunto esté relacionado con los valores. Es fundamental que los padres enseñen a los hijos, de manera clara y coherente, un consenso que traduzca los valores de ambos padres. Los valores constituyen el conjunto de los rasgos culturales e ideológicos que definen los principios o los patrones sociales aceptados y mantenidos por una persona, un grupo o una sociedad. Representan lo que es importante para determinada familia. Las personas no tienen los mismos valores. Por eso, es importante que cada persona piense en sus valores.
  3. No interfiera en la disciplina que su cónyuge está administrando a su hijo. Si usted no concuerda con la forma de hablar o la actitud de su cónyuge, manifiéstele su opinión después, en una conversación particular. Nunca lo desautorice delante del niño.
  4. Muéstrele a su hijo que existen límites y reglas. Las reglas deben ser obedecidas por todos. En caso contrario, el niño se vuelve inseguro e inestable. Los niños necesitan límites para saber qué está bien y qué está mal. Y esa necesidad es tanto mayor cuanto más pequeño sea el niño, pues es cuando está aprendiendo cómo son las cosas. Las reglas y los límites de hoy serán sus parámetros para la convivencia y el desarrollo del mañana.
  5. Enseñe desde temprano, a su hijo, a hacer elecciones y a medir Las consecuencias. Recuerde que la posibilidad de escoger viene con el crecimiento y el proceso de madurez del niño. Pero necesita comenzar a hacer elecciones simples, y a medida que se muestre capaz permitirle hacer elecciones más importantes.
  6. Permita que sus hijos traten de resolver sus propios problemas. Cuando los niños le lleven problemas para que usted los resuelva, no se olvide de preguntarles qué es lo que ya intentaron hacer para manejar la situación.
  7. Hable positivamente con y sobre su hijo. Eso desarrolla la autoestima del niño. Muchas veces llamamos la atención hacia lo negativo, dejando de valorizar lo positivo, como si eso fuese solamente el deber. Los niños necesitan saber cuándo actúan correctamente. Eso hace que se sientan valorados.
  8. Explique claramente el porqué de sus actitudes. Los niños aceptan mejor cualquier cosa cuando entienden la razón del comportamiento.
  9. Oiga lo que su hijo tiene para decir. Preste atención, no lo interrumpa. Solo después de oírlo usted va a saber mejor qué hacer. Permita que el niño exprese su punto de vista. Así descubrirá cómo su hijo o su hija piensa y cómo presta atención a todo lo que sucede a su alrededor.
  10. Presente sus hijos a Dios. Las investigaciones indican que el desarrollo de alguna creencia religiosa es un factor decisivo para el desarrollo de los niños.
Sobre todo, es importante que los padres no se olviden de que los hijos van a seguir los modelos. Y, créalo: ellos estarán atentos a todo lo que ustíd dice y hace en cada momento. El modo en que se relacionan los padres se reflejará directamente en el desarrollo armonioso de ellos. Los hijos aprenden con los padres el sentimiento de pertenencia y a relacionarse con los otros. Esa es una tarea de importancia fundamental para su desarrollo.
 
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