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Dra. María Teresa García - Cátedra de Estudios sobre Discapacidad
Facultad de Psicología - Universidad de la Habana

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La discriminación, aunque en general significa la acción de separar o distinguir unas cosas de otras, también, desde el punto de vista socio psicológico nos sugiere el trato inadecuado y diferente brindado a una persona o a un grupo de personas por diferentes razones entre las que se encuentra la discapacidad.

A pesar de que la legislación de diferentes países contempla la no discriminación y se declara como un fenómeno poco común en nuestras sociedades, sin embargo, la discriminación no se elimina por decretos, ni por leyes.

Baste que alguien se sienta discriminado, para que exista, es decir, a partir de la percepción de quien la padece, podemos hablar de que existe la discriminación.

Las personas con discapacidad en ocasiones sienten un cierto trato injusto, diferente y arbitrario que resulta difícil de demostrar, pero que los hace pensar en la discriminación. Ello está ligado a que sienten poca atención por parte de las personas comunes; cierto  trato que según ellos es diferente al que se le brinda a la personas que no presenta discapacidad, el cual puede ser tanto negativo, como positivo; los obstáculos que se les presentan de forma subjetiva; la poca solidaridad que sienten, entre otros fenómenos.

 

 

Posiblemente la poca atención que le brindamos las personas comunes a aquellas que presentan discapacidad, está motivado por la poca información que se tiene sobre las mismas o sobre estos grupos (no olvidemos la gran heterogeneidad de las personas con discapacidad), sus potencialidades, posibilidades, dificultades, y sobre todo su igualdad a los demás, porque principalmente son personas ante todo. Necesitamos más conocimientos acerca de estas personas, acercarnos a su mundo, que resulta semejante al nuestro y no tan diferente como podemos imaginar.

Por otra parte, el trato diferente brindado a estas personas puede ser tanto negativo, como positivo, tal y como habíamos comentado anteriormente.

Así, estas personas pueden brindarnos innumerables ejemplos de trato negativo como rechazo a sus personas, por ser diferentes, por no “estar completos”; por “lucir otra imagen” que no es la establecida o esperada por la sociedad, lo cual llama la atención, resulta ser objeto de burlas, de asombro, de segregación, de aislamiento, de exclusión.

Por otra parte, pueden tener un trato diferente de forma positiva, pero dañina también. El ejemplo mas frecuente en este sentido resulta la sobreprotección a la cual se les somete, lo que entraña lástima, poca confianza en sus posibilidades y los segrega y aparta del mundo y la vida cotidiana como seres humanos. Esto ocurre en todos los ámbitos, pero sobre todo en la escuela, donde se ven a estos niños y niñas como diferentes y dignos de lástima.

Todo esto conlleva, sin darnos cuenta, a la discriminación de la cual ellos sienten que padecen.

Por esta razón las personas con discapacidad reclaman, con toda justicia, un trato más respetuoso que les brinde más atención y menos burlas, un trato igualitario, reconociendo sus posibilidades y potencialidades, una mayor sensibilización y solidaridad. Esto se traduciría en la escuela en la inclusión y no exclusión, en la posibilidad de tener acceso a todos los derechos que tienen sus condiscípulos, pero también a que se les exijan los mismos  deberes.

También se presentan obstáculos a estas personas, que en ocasiones, las personas comunes desconocen que resultan dificultades para ellas, los mismos pueden estar  ligados a la accesibilidad a determinados espacios (barreras arquitectónicas); y dificultades en la comunicación (barreras de comunicación y lenguaje), que están presentes en muchas situaciones sentidas como discriminatorias. La escuela presenta también estos obstáculos.

Muchas veces, el diseño de productos y servicios a disposición del público no tiene en cuenta, las necesidades de las personas con discapacidad. Ni siquiera los servicios de informatización (de concepción y diseño recientes) son accesibles en su totalidad para las personas con discapacidad  y los alumnos pierden muchas posibilidades por falta de accesibilidad.

Es posible luchar contra esta discriminación sentida. Todos podemos contribuir a eliminarla y/o reducirla. Recordemos que el problema no es la falta de mecanismos para combatirla, sino el desconocimiento de su existencia, por ello es necesario cambiar nuestras mentes, para que se extienda la conciencia de que una sociedad en la que no se discriminen a las personas con discapacidad es una sociedad en la que todas las personas podrán vivir mejor.

¿Usted discrimina a las personas con discapacidad? ….
¿En su escuela existe una verdadera inclusión?
Usted tiene la palabra.

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